Las reglas no escritas de las temporadas decembrinas nos indican que los recuentos del año llegan en los últimos días de este, en mi caso, ni siquiera pienso tener tiempo para ello. Lo cierto es que declaro a mi 2019 como el año mas egoísta que he tenido en mis 28 años de vida.
Tenia que ser así y no me arrepiento.
Me fijé una meta, abrazar mis caprichos, la mayoría teniendo que ver con mi vida de araña. Al margen del canal de YouTube, el cual demanda gran parte de mi tiempo, me propuse dos cosas: crear un sitio web y escribir un cómic. Ambos se cumplieron.
Para llegar a ese punto tuve que sacrificar algunas cosas. El trabajo diario es una necesidad para alcanzar el éxito y cuando menciono esta palabra hablo de un sentimiento enteramente personal.
El dinero no es una prioridad para mi. Pienso que cuando encuentras algo que te hace feliz puedes ir a la cama sin un peso encima. Esto no quiere decir que no le de importancia, pero no me quejo en su ausencia.
Es difícil mantener un balance entre tu vida profesional y personal. Yo, por ejemplo, este año no lo logré. Soy aquel sujeto al cual si le preguntas como va su vida te responderá que todo perfecto, pero en el fondo, sin darle tanta importancia, tiene ciertos huecos emocionales.
Salí de una relación a principios de año, creo que hablé de ello en alguna otra entrada. Fue una etapa complicada. En ocasiones pienso que es el amor de mi vida, en otras, que solo somos dos personas diferentes.
Los siguientes meses solo viví. Me dediqué a mi trabajo, a esto, a ese personaje. En este viaje conocí a diferentes personas, todas ellas maravillosas. Sin embargo, como dije anteriormente, fui un tipo egoísta.
Posiblemente, los últimos tres meses fueron los mejores desde hace mucho tiempo. Fue gracias a alguien. Una persona que me enseñó una gran lección. No seré romántico, pero pienso que algunas personas nos marcan. Ella era increíble. Diez veces mejor que yo. Una persona que me encantó conocer y que deseo esté bien donde quiera que este.
El resto, bueno, no lo sé, eliminé a una gran cantidad de personas de mis contactos. No es que me sienta orgulloso de ello, de hecho me agradaría poder explicarles que es lo que pasó, pero que diablos, la vida sigue ¿no?
No soy creyente sobre que un cambio de dígito traiga un nuevo modelo de vida, me decanto más por la idea del cambio repentino. El 2019 fue un año increíble en lo profesional y mediocre en lo personal.
El 2020 quien sabe que traerá. Presiento que algo grande en febrero ¿alguien habló de moda?
Soy un tipo joven, soltero y bastante saludable. Tengo ganas de comerme al mundo, así que la gran pregunta es: ¿en cuanto tiempo lo podré hacer? Si, una frase digna del 2019.
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